jueves, 26 de abril de 2007

Chile, Mendoza y Azul

Volamos rumbo a Santiago de Chile, después de pensar que nunca podríamos utilizar este vuelo que ya teníamos antes de salir de España, para allá que vamos. Dos horas de vuelo y tras pagar 18 dólares por usar el aeropuerto internacional de Buenos Aires, traspasamos los andes y desde el avión divisamos el Aconcagua,
a los pocos minutos ya aterrizamos en Santiago de Chile. Dios mío un día de estos nos vamos a volver locos con el cambio de moneda y horario, aquí hay una hora menos que en Argentina y la moneda el peso chileno se multiplica en ceros, al cambio un euro son unos 715 dólares chilenos así que parece que todo vale una millonada, y no solo lo parece sino que es así.
Santiago de Chile es una ciudad que por decirlo de una manera suave no nos aporta nada, no es bonita, los chilenos son bastante más serios o secos que los argentinos, y la verdad que parece que poco o muy poco tenemos que hacer por aquí solo sumar y restar para poder enterarnos del precio de las cosas, todo el día con la calculadora y ni aún así nos enteramos.
Solo comentar que Chile es una nación en las que existen grandes desigualdades sociales el sueldo mínimo es similar al argentino, lo que ocurre es que aquí todo vale mucho más, con lo que la clase media lo sufre aunque la sensación de riqueza general es mayor, a lo mejor sólo son más ordenados que los argentinos.
Nuestros contactos nos recomiendan acudir a una nueva ciudad situada bastante más al sur de Santiago, se encuentra en la región de la Aracaunía, denominada así por un árbol muy bonito que esta protegido. En este pueblo tuvimos la gran suerte de conocer al decano de la universidad de agrónomos su nombre Aliro y el se encargó de que pudiésemos conocer como este por aquí el tema bovino. Lo primero fue visitar la pequeña granja lechera de la facultad, lo de pequeña suena a chiste si piensas en unas 200 ha y 90 vacas en ordeño con pastoreo rotacional. Vamos una granja muy decente ya quisiéramos la mitad de eso en nuestras facultad.
Al día siguiente pudimos conocer "su terreno" unas 300 hectáreas donde cría ganado de carne ecológicamente, enorme. Allí disfruta de su ganado, de llamas, algún que otro puma e incluso unos burros, agradecerle desde aquí su gran hospitalidad.
Los siguientes días nos hemos trasladado a Curacautín y allí conocimos a Ricardo un veterinario muy simpático, lo que pensamos sería una visita de una mañana para recoger algunos datos se convirtió en toda una aventura. Al poco de llegar al pueblo nos preguntaron si teníamos prisa y ante la negativa a la pregunta, nos metieron en una pick-up rumbo a una explotación ganadera donde había que vacunar a unas vacas, tras llevar unos kilómetros nos paramos cerca de un puesto policial para avisar que íbamos a subir al volcán (todo por si acaso nos quedábamos atrapados porque las nubes acechaban), el nombre del volcán Tolhuaca, la recomendación de los guardas forestales no subir por el volcán porque algún coche tuvo que dar la vuelta, aún así para allá que vamos, y claro, tras un rato ascendiendo y con cadenas puestas cuando la nieve llega sobre los 50 centímetros ya no se puede seguir y nos toca dar la vuelta y probar por otro camino por el que tardamos unas en llegar horas con unos baches impresionantes. Incluso con un árbol que el viento ha tirado en medio del camino, la solución Ricardo saca un cuchillo algo más corto que una catana y a romper ramas a lo loco, para alucinar, pudimos pasar izando el árbol. Llegamos a una explotación impresionante, un terreno bastísimo con cientos de vacas rodeado de un río el Bio Bio, las vacas son vacunadas y vuelta a Curacautín y al haberse hecho muy tarde tenemos que hacer noche. Como la idea era en un principio visitar una granjas donde Ricardo ha establecido unas queserías muy interesantes, al día siguiente nos las enseña.Es increíble como con motivación la gente puede pasar de la desesperación a querer ir a la universidad. Eso es lo que está consiguiendo Ricardo con los Mapuches, y no como una ONG sino administrando bien el dinero que da el gobierno.
Nos despedimos y marchamos a Valparaíso.
Valparaíso parece bonito y digo parece porque nuestro plan de pasar el día en Valparaíso para seguir viaje por la noche se fue al garete pues al llegar a la ciudad hacia las 10 de la mañana nos enteramos que para poder pasar de nuevo a Argentina, concretamente a Mendoza, debemos coger un autobús a las 3 horas de llegar. Así que dimos una pequeña vuelta por esta ciudad enorme y muy colorida, vimos por primera vez en nuestras vidas el Pacifico y vuelta a otro autobús, estaba vez para volver a "nuestra patria" cruzando los andes por el paso del cristo redentor, un camino impresionante que te permite ver como la naturaleza puede hacer y deshacer a su antojo.
Otra vez estamos en Argentina, concretamente en Mendoza una ciudad ubicada en medio de un desierto al pie de la cordillera de los Andes. A pesar de estar en medio del desierto es la ciudad más verde que hemos visto en nuestras vidas, hay una ordenanza municipal que obliga a que delante de cada casa haya un árbol, la media de árboles por persona es de 3-1, por todas las calles de la ciudad hay acequias, es una manera de controlar las pocas pero intensas precipitaciones que caen en la ciudad convirtiendo los ríos secos de los andes en auténticos torrentes que caen desde gran altura , así sistemas de contención de agua, árboles y grandes espacios verdes se reparten por toda la ciudad y hacen de ella un lugar muy agradable.
En el día de hoy hemos decidido visitar la zona de viñedos de Mendoza ya que esta ciudad es la ciudad del vino por excelencia de la Argentina, y es un lugar recomendado en todas las guías y en las oficinas de información turística, así que vamos a relatar unos de los días más "extraños" de nuestro viaje hasta ahora. Lo primero es que tenemos un grave problema de ubicación en esta ciudad y nunca sabemos en que dirección tenemos que ir, ni siquiera con mapa. Al llegar al bus e intentar subir a él nos ocurre una cosa que ya nos ha ocurrido antes y es que el bus empieza a andar antes que nos hayamos subido, con lo cual empieza el mosqueo del día que se incrementa segundos después cuando la máquina en la que echas las monedas para sacar el billete no devuelven cambio (con lo fácil que es encontrar monedas en este país). Llegamos a la zona de viñedos y alquilamos unas bicicletas y al comenzar lo que tendría que ser un idílico paseo empieza lo que denominamos un paseo infernal, tienes que ir por un camino horrible por el que transitan sin parar decenas de coches sin respeto ninguno por las personas que vamos en bici; y al llegar a las bodegas para que contarlo, todo lo que te cuentan en información MENTIRA. No hay catas gratuitas, no te enseñan las bodegas y sólo les interesa que tomes vinos y pagues sin parar, un dato interesante es que cuando entras en cualquier bodega aunque saludes en español al llegar ellos te empiezan a hablar como norma en inglés ( esta claro que son los que se dejan las pelas). Así que después de un camino horrible y trato muy poco amable, lo que se iba a convertir en un día idílico con la bicicleta y los viñedos tipo falcon crest, se convierte en un día en la cual nuestra siguiente decisión ha sido buscar cambio como desesperados para abandonar la zona de viñedos. Esto no termina aquí nos hemos pasado de parada con el bus y hemos ido a parar a la estación principal de autobuses donde nos hemos tirado más de una hora para conseguir que unas almas caritativas nos cambien tres pesos para coger de nuevo el bus.
Amigos si algún día decidís hacer un viaje a la Argentina venid con lo siguiente metido en la cabeza, ellos jamás van a parar en un paso de cebra es más aceleran y encima se cagan en tus descendientes y te pitan sin parar, los argentinos conducen fatal y no tienen ningún respeto a los peatones.
Pero no todo es igual en Mendoza muy cerca de esta ciudad está ubicado un de los picos más altos del mundo después de los del Himalaya, el Aconcagua, impresionante con sus glaciares y por lo majestuoso. La entrada al parque está cerrada porque aquí ya es otoño, pero hay un pequeño recorrido que si el viento lo permite se puede realizar y te deja contemplar desde relativamente cerca esta montaña. A pocos kilómetros se encuentra el puente del Inca de color anaranjado por las aguas sulfurosas termales, aquí se construyo un hotel, una capilla y un balneario que fueron destruidos por la onda expansiva de un alud.
Nuevo destino Azul vamos a reunirnos con unas personas de las cuales nos quedará un grato recuerdo toda nuestra vida, Miguel Ángel y Mónica, dos agrónomos que nos van a ensañar toda la zona y como se realizar la producción lechera, con ellos hemos vivido algunas experiencias que nunca olvidaremos en nuestra vida. Azul es un pueblo ellos dicen que mediado pero nosotros creemos que grande, no aparece en las guías pero nosotros recomendamos su visita, tiene gran cantidad de casa señoriales, es muy apacible… pero para nuestra desgracia están celebrando su nombramiento como pueblo cervantino y es que el Quijote nos persigue por allá por donde vayamos. Visitas a fabricas productoras de leche y quesos, a explotaciones de ganado lechero, incluso una charla de postgrado de agronomía, Dios mio creo que me he ganado el cielo¡ Todo esto acompañado de una deliciosa comida, inmejorable compañía, pero no todo va a ser bueno, he perdido parte de una muela comiendo un delicioso y blandísimo croissant. Los fines de semana duran muy poco y Córdoba nos está esperando.





































































miércoles, 4 de abril de 2007

IGUAZU Y MISIONES

Hemos vuelto a Buenos Aires a conocer una persona que nos mostrara como se trabaja en la granjas argentinas y como va por aquí el sector, así que poco más que contar de esta ciudad que al final vamos a conocer mejor que Barcelona y Madrid. Para no dejar el hueco vacío contaremos cosas que nos llaman la atención de este país.
Los Argentinos son gente muy tranquila, nada rolleros como los que aparecen por España, viven en un estado de continua paciencia, rota a veces por ataques organizados de ira en forma de manifestaciones, plataformas reivindicativas y otra serie de historias que recuerdan mucho a lo que pasaba en España cuando los sindicatos eran algo en nuestra querida patria, con sus pantalones de pana y sus coros emblemáticos “el hijo del obrero a la universidad…”que os voy a contar a vosotros fieles seguidores de Raimon. Y digo lo de paciencia porque para ser ciudadano de este país la tienes que tener. En los bancos colas increíbles, tratar con el estado es como pedir audiencia al emperador, el ruido en la capital puede llegar a ser infernal, las carreteras están llenas de baches y sobretodo la sensación que hagas lo que hagas siempre va a haber un gobierno chorizo que se lo lleve todo. Si yo fuera argentino ya estaría en el monte pegando tiros, ¡como es posible que la mitad de la población sea pobre en un vergel como este!, en fin.
Las manzanas de pisos aquí las llaman cuadras, la fresa es la frutilla, los autobuses son colectivos y como sabéis el término coger no se aplica para agarrar. Llama mucho la atención que en este país existe un gran problema con las monedas, hay muy pocas, supongo que el gobierno está más interesado en hacer billetes que son más fáciles de llevar al extranjero. Una anécdota que nos pasó es ir a una farmacia y al no tener cambio te ofrecen aspirinas con vitamina C o algo que a ti te venga bien, igual ocurre en los supermercados donde si en un momento determinado no te puede ofrecer cambio te piden que te cambies de caja para pagar o te vende unos sugus para compensar, tan ricamente. Este es el país de la carne pero no de las carnicerías. En serio, si venís a la Argentina probareis la mejor carne del mundo pero no se os ocurra ir a las carnicerías. Huele a matadero y las gotas de suero sangrantes lo impregnan todo, los mostradores refrigerados sólo sirven para acumular trozos de carne, chorizones y demás sin ningún orden, joer ni yo que soy veterinario de vacuno lo soporto. Esto pasa en el 80% de las carnicerías que no del 100% pero tienes que currártelo para encontrar el 20%.. la basura en Buenos Aires se recoge a la vieja usanza por la noche todos sacan sus bolsitas a la calle para que pase el basurero pase a recocerlo. Pero antes que eso una horda de pobres muchachos abren todas las bolsas a la búsqueda de algo de valor, cartones etc. y dejan las calles llenas de desperdicios.

Después de conocer a Miguel Ángel el agrónomo que nos mostrara granjas y para no estar toda una semana en Buenos Aires hemos decidido ir a una zona Argentina que pensamos que no podríamos visitar porque esta muy alejado de la ruta que pensábamos hacer. Uno de los lugares mas impresionantes que jamás hayamos visto, las cataratas de Iguazú y las misiones jesuíticas.
Que diferente el paisaje aquí tan cerca del trópico de Capricornio, tierras rojizas, selvas tropicales, plantaciones de mate y bambú.
Álvaro Núñez Cabeza de Vaca las contempla por primera vez en 1954 dice la leyenda guaraní que las cataratas surgieron cuando un guerrero indígena Caroba provocó la ira de un dios de los bosques y escapó río abajo con la joven Naipur, de la que el Dios estaba enamorado; el lecho del río se desplomó delante de los amantes por acción del Dios, el guerrero se convirtió en árbol y contempla a su amada transformada en roca desde lo alto de las cataratas. Si ya se que las leyendas de otros pueblos nos pueden parecer ridículas, pero qué pensaron los guaraníes cuando a base de leches les hacían creer en un tipo nacido de una mujer virgen.
Lo primero que nos impresiona es el sofocante calor con que nos recibe Puerto Iguazú el pueblo donde nos hospedamos. Visitamos la zona de las cataratas de Brasil, un recorrido a través de pasarelas que hace que puedas contemplar la inmensidad de esta maravilla de la naturaleza, impresionantes la mariposas de todos los tamaños y colores que nos rodean en nuestra visita a las cataratas, y muy graciosos los coatíes (una especie de mapache con el morro largísimo) que no hacen mas que perseguir a los turistas para pedirles comida
. También vemos iguanas, y diversos tipos de aves. La cataratas del lado argentino tienen una extensión mayor y se pueden contemplar desde más lugares tanto en sus partes superiores como inferiores, pero lo más impresionante es una de las cataratas denominada garganta del diablo, miles de hectómetros cúbicos caen continuamente produciendo un sonido ensordecedor y es que para llegar hasta esta parte tienes que andar más de un kilómetro por encima de unas pasarelas sobre el río Iguazú; la catarata la puedes observar desde muy cerca y la verdad es que sobran las palabras cuando estás delante de semejante monstruo. Las cataratas están rodeadas de selva tropical, que para aquellos que nunca hayáis tenido la experiencia de verlas de cerca acojonan bastante. Es como mirar a lo desconocido, te imaginas toda clase de bichejos, pumas, jaguares, y serpientes esperando que algún turista tripón decida salirse de la ruta y explorar por su cuenta.
También hay gran cantidad de aves como tucumanes, loros, periquitos, y es la primera vez en mi vida que veo monos en su ámbito natural y son para comérselos, de hecho los guaraníes se los comen, estos se denominan monos caí.
Abandonamos Puerto Iguazú camino a San Ignacio donde se encuentra la misión mejor conservada de toda la zona, no la más importante pero sí la más turística y de la que más restos quedan. Las misiones estuvieron ubicadas entre los ríos Paraná y Uruguay se establecieron a partir de 1607.Para aquellos que no sepan nada de la historia de las misiones jesuíticas les valdrá la película “la misión” como referencia aunque haya fallos históricos en el argumento. En general diremos que las misiones constituyeron un medio establecido por los jesuitas para adoctrinar en la fe y costumbres occidentales a los guaraníes mediante el trabajo organizado, el reparto de los beneficios y la instalación sedentaria de hombres casi nómadas en asentamientos de estilo romano. Para los guaraníes era la forma de salvar el pellejo o de no acabar como esclavos de los portugueses o de la encomiendas españolas. Ya sabéis la iglesia siempre tan caritativa, te doy por atrás pero por tu bien hermano, por tu bien.
San Ignacio tiene grandes restos de ornamentación tallada, cuando fue abandonada por la expulsión de los jesuitas y los ataques de los países limítrofes fue invadida por la selva subtropical hasta mediados del s xx en que se empezó a restaurar. La mezcla del color rojizo de sus piedras y el verde que la rodea, pero sobre todo saber la labor que realizaron los jesuitas en estas tierras hacen de las misiones lugares muy especiales.
Nuestro siguiente alto en la ruta es Rosario y Santa Fe pero viendo la televisión nos hemos enterado de las graves inundaciones que asolan todo este territorio bañados por el río Paraná así que nos han aconsejado seguir camino hacia Buenos Aires porque no nos aseguran que el rió no siga creciendo ya que en sus partes altas no para de llover, así que volvemos a Buenos Aires. Porque amiguitos, aquí un río es un río y no los riachuelos como el Ebro que tenemos allí. Aquí cuando un río se pone bravo hace falta una buena chalupa pa cruzarlo