lunes, 3 de septiembre de 2007

VENEZUELA

Y de Colombia a Venezuela, una nueva locura a la hora de pasar la frontera y es que como puede ser que un taxista venezolano se quede sin gasolina, sí, aquí en este fantástico país llenar el deposito de un todo terreno cuesta la nada desdeñable cantidad de menos de 2 euros, (menos que un botellín de agua, de ahí que los venezolanos comenten que cuando ellos lavan el coche lo hacen con gasolina porque les sale más barato) Dios que derroche más grande para un pobre taxista (de los cuales debo comentar que deberían hacer un gremio mundial porque son todos unos sin vergüenzas), y por supuesto en este país que si por algo se caracteriza es por su gran seguridad (eso sí, si alguien tiene un problema lo último que hace es acudir a la policía o al ejército) nos han registrado las maletas de manera exhaustiva unos pobres militares que creo que en su vida habían visto un pasaporte porque no sabían por donde empezar a mirarlo, y encima a la hora de resgistrar la maleta lo que más les interesa es abrir tu neceser y el lugar donde llevas la ropa íntima, a parte de decirte reiteradamente que algo tuyo les gusta por si acaso sale tu caridad cristiana y les regalas algo, pues no lo llevan claro ni nada. Creo que el hombre que conducía el taxi se ha gastado integramente lo que le hemos pagado nosotros y los otros pasajeros en donar billetes a todos los guardias que nos paraban continuamente, así que mejor no pensar que narices estaría ocultando.
Mérida es una ciudad situada en los andes, después de tanta playa nos apetecía pasar unos días en la montaña y esta ciudad tiene un entorno maravilloso, además de poseer el teleferico más alto y caro del mundo, esta rodeada de montañas que nos han permitido volver a pegarnos unas largas caminatas, muy similares a las que nos dabamos en Ushuaia, aquí hemos descubierto, más bien diría he descubierto lo controlados que nos tienen a todos en nuestro respectivos países pero aquí el descaro clama al cielo, y es que si cenas en cualquier lado tienes que dar tu número de pasaporte y nombre sólo por el hecho de cenar, al igual que si vas al supermercado a comprar aunque sea sólo una barra de pan, así que hemos decidido cambiar nuestros nombres ahora nos llamamos Joaquín y María.
Caracas es una de las ciudades más peligrosas del mundo, sólo en esta capital mueren sobre las 90 personas "datos oficiales" por arma de fuego en un fin de semana. Después de un largo viaje hemos llegado aquí donde conoceremos a la familia de Quique y nos alojaremos unos días en la casa de su primo hasta que llegue a Venezuela mi hermano que vendrá a pasar unos días con nosotros. La ciudad de Caracas no es nada del otro mundo, es enorme y tiene un gran pulmón verde, el Avila ,al cual se puede acceder por un teleférico, explotado por una empresa española a la que el gran revolucionario les aquitado la concesión cuando han arreglado todas las instalaciones, "que viva el socialismo bolivariano". Una gran alegría ha supuesto ver a mi hermano y tras pensar donde lo llevaríamos, hemos decidido que lo mejor es ir al Caribe al Parque nacional de Morrocoy, hemos cogido una lancha que nos ha dejado en un cayo (isla) concretamente cayo sombrero y allí hemos estado acampados unos cuantos días disfrutando del buen tiempo, de las aguas y sus diversos tonos azulados, de los maravillosos peces y corales que hemos podido ver más de cerca practicando snorkeling... lo que se dice unos días maravillosos, aunque algo extraños porque en estos cayoz no tienen agua potable y no te puedes duchar; además como no algo que ocurre continuamente es que la gente no sabe cuidar lo que tiene y no dudan en ningún momento en llenar el suelo de chapas de botellas, papeles y mierdas varias.
Despúes de varios días nos dirigimos al parque nacional Henry Pittier otro tipo de caribe, más tipo mediterráneo con olas y montañas muy cercanas a la costa, por el día a la playa y por la tarde corriendo al alojamiento que no para de llover.
De vuelta a Caracas con pena nos despedimos de mi hermano y tras conseguir con mucho esfuerzo un billete de regreso para España nos dirigimos hacia la Gran Sabana, algo que a mi en principio no me hacia mucha gracia pero que con el tiempo cada vez me alegra más. Grandes extensiones de terreno verde y el parque nacional de Canaima donde se encuentran sino me equivoco 8 grandes tepuy, al que nosotros ascenderemos se llama Roraima, los tepuy son elevaciones de piedra muy verticales situadas sobre una meseta muy plana y dan una sensación impresionante; 6 días y 5 noches pasaremos para realizar esta excursión donde vamos acompañados de otros 9 turistas y 4 indios que nos guiarán, cocinarán y portearán las tiendas donde dormimos y las lonas que las cubren. El primer día caminata bastante tranquila con la gran sorpresa de poder contemplar un oso hormiguero y la experiencia de tener que cruzar dos rios de tamaño medio y bastante caudalosos a pie, así que a remengarse los pantalones y a cruzar, en el primer campamento sufrimos el ataque de los puri puri unos mosquitos diminutos que nos están dejando monísimos; el segundo día la cosa se pone algo más complicada y es aquó todos los días llueve y el piso es muy arcilloso lo cual te hace resbalar continuamente, además en el segundo campamento, no sabían muy bien donde colocar las tiendas debido al agua, eso sí las sudadas que nos metemos son impresionantes, así que hemos decidido darnos un baño en un rio, creo que el agua no debía de estar a más de 5 grados yo sólo me he lavado llenando una botella de agua y Quique al grito de "por España" se ha metido en el rio y creo que casi muere por congelación. El tercer día es literamente "mortal" menudas cuestas, vaya ritmo lleva la gente andando, y aquí no para de llover, casi tiro la toalla y eso que nuestro guía no paraba de animarme, una experiencia indescriptible es pasar por debajo de las lágrimas del Roraima, una de sus caidas de agua; pero cuando ya quedaba poco para coronarlo y la gente no paraba de animar he pronunciado una frase muy española la cual cito literamente "no se si me entendéis pero estoy escojonada", en fin coronarlo ha supuesto una gran alegría y caminar hasta los "hoteles" un alivio, el paisaje aquí arriba a casi 3000 metros de altura es muy diferente millones de rocas negras, poca vegetación y casi ningún animal, niebla que pasa a toda velocidad y hace que en unos segundos tengamos un sol deslumbrante y al momento no se vea nada y empiece a llover, en el hotel-cueva nos instalan la tienda y descansamos, hasta que el tiempo mejora y nos podemos asomar a las paredes verticales desde donde se observa toda la sabana, la frontera de Brasil y las Guayanas. El cuarto día paseamos por encima del Roraima de lado a lado más de cuatro horas caminando, rocas con diferentes formas, flores muy extrañas, unas ranitas diminutas negras y paisajes que no hemos podido contemplar por la niebla, eso sí algún compañero se ha metido en el "jacuzzi" y casi muere congelado. El quinto día es el peor con diferencia no ha parado de llover y bajamos hasta el primer campamento y cruzamos los rios que han crecido tanto que debemos cruzarlos en una barca porque puede ser peligroso cruzarlos andando, eso si para celebrarlo hemos tomado todos juntos una cervezas. El sexto y último día lo hemos tomado con más calma y después nos hemos acercado a la quebrada del jaspe, unas pequeñas cataratas formadas por unas piedras de Jaspe que le dan un color muy especial, la mayoría de la gente no se acercó hasta aquí porque no podían con su alma. Esta experiencia ha sido muy dura pero con el tiempo más gozosa, los indios que son los únicos que explotan estas excursiones saben tratar muy bien a los turistas y son muy atentos y amables, al día no puede haber más de 50 personas encima del tepuy y salen excursiones cada 6 días, la triste noticia es que uno de ellos ha muerto ahogado cruzando un rio por un remolino y las excursiones posteriores a la nuestra se han suspendido porque nunca había ocurrido nada así.
Más de 26 horas para llegar a Caracas ya que las lluvias han hecho que se derrumbe un puente y más de dos días caminando con gran dificultad por culpa de las agujetas que son insoportables.
Una vez recuperados a la playa de nuevo para ponernos morenitos, Mochima y sus playas donde podemos practicar snorkeling, darnos unos baños interminables, ver corales que producen burbujas de aire y podermos contemplar delfines, todo en tres días, porque debemos regresar a Caracas para preparar la maleta y celebrar el cumpleaños de Sergio el primo de Quique, una celebración algo pasada por agua pero muy divertida donde nos hemos despedido de todos los familiares para partir hacia España.
Queremos agradecer de todo corazón a todas las personas que hemos concido en Venezuela nos habeís hecho sentir como en casa, sólo esperamos que seaís tan felices como nosotros nos hemos sentido gracias a vosotros, un beso enorme para todos. Esperamos poder veros pronto. Quique y Gema